SEVILLA EN UN FIN DE SEMANA

Una vez más mi marido gana otro concurso de Volotea, esta vez en Francia, bautizando un nuevo avión con el nombre de Volalá; bueno en realidad el ganador oficial fue mi padre, ya que usó mi cuenta de correo y creo una para su madre y otra para mi padre, con el fin de poder enviar cuatro nombres diferentes, lo mejor de todo fue cuando el nombre de Mariano Álvarez Alonso apareció en el diario asturiano “El Comercio”.

Pues bien gracias este concurso ganamos diez vuelos gratis, la mitad que la vez anterior, pero igualmente un chollo para Mileurerosviajeros, así que que menos que llevar al “ganador” a conocer Sevilla 😀

DÍA 17

Cogemos el vuelo, junto con mis padres, en el aeropuerto de Asturias a las tres de la tarde, una hora y media después aterrizamos en Sevilla, teníamos reservado un taxi, ya que entre cuatro no sale muy caro (35 euros).

Llegamos al Hotel Javier (2 estrellas), pequeñito, pero muy bonito, con un patio típico andaluz y situado en el centro del casco histórico, a 5 minutos de la Catedral; El precio por noche era de 35€ y la atención, muy familiar y cercana, excelente.

Dejamos las cosas y nos vamos a dar un paseo, lo primero que nos encontramos fue un ensayo de los pasos de Semana Santa.

Seguimos caminando hacia la fotogénica Torre del Oro:

y cruzamos al barrio de Triana, recorremos la famosa calle Betis junto al Guadalquivir, y tomamos algo en una de las terrazas de la también conocida Calle San Jacinto, llena de terrazas y con mucho ambiente; concretamente en la terraza de la Taberna Miami:

Como anécdota decir que mi padre, relaciones públicas número uno y con amigos en todas partes, cuando estábamos cruzando el Puente de Triana, pasó al otro lado de la calle para saludar a un antiguo compañero de trabajo.

Torre del Oro y Giralda vistas desde Triana

Tras saludarle seguimos caminando hasta La Giralda, sin detenernos mucho, ya que al día siguiente tenemos entradas para subir a la torre:

Nos acercamos a por la merienda a otro clásico sevillano, las Bodeguitas Antonio Romero y su famoso y delicioso “Piripi” > Filete de lomo, bacon, queso, mahonesa y su salsa especial

Tras lo cual nos volvemos dando un paseo hacia la Catedral, pasando por delante de los coches de caballos (45 euros); personalmente jamás me subiré en uno ni aunque me regalen el viaje, no me gusta la explotación de los animales y me dan mucha pena.

Seguimos callejeando hacia el pintoresco Barrio de Santa Cruz, en donde encontramos un bar de tapas algo escondido, Casa Plácido, con dos mesas afuera, pequeñito y sobretodo barato (los hay mucho mejores, pero te puede salvar si las demás terrazas están llenas y vas sin muchas expectativas culinarias); que sea barato es algo imprescindible para nosotros, aun cuando invita mi padre 🙂