Día 5: Roma..siempre Roma

Me salto el ritual del desayuno de sobra comentado jeje, hoy nos bajamos, previo trasbordo en Termini, en San Giovanni, para admirar la Basilica de San Giovanni in Laterano (San Juan de Letrán), que es la catedral por excelencia de Roma; ese día el calor es agobiante y más en la explanada delante de la catedral, por lo que, previo pañuelo en los hombros, entramos dentro y admiramos la catedral, su baldaquino, el fresco de Giotto o el monumento de Silvestre II que se supone que suda y cruje cuando un papa va a morir, Roma y sus leyendas, las puertas de Bronce traídas desde la Curia romana, y sus capillas.

 

 

Por una de las salidas laterales cerca del altar salimos a la plaza donde está el Obelisco de Tutmosis IV, el más alto de Roma y del mundo, con sus 42m y 522 toneladas de peso, con unos jeroglíficos espectaculares.

Nos llama la atención una pequeña iglesia enfrente de San Giovani, donde hay puestos de souvenirs, y mientras mi novia los visita, a mí me da por entrar a la iglesia, para descubrir una escalera de madera de 29 escalones, la Scalla Santa, que solo se puede subir de rodillas como rezan los carteles, y por la que se supone que subió Jesucristo en Viernes Santo para ser juzgado en Jerusalén, el famoso lavado de manos de Poncio Pilatos, mandada traer a Roma por la madre del emperador Constantino en el año 326; y la gente efectivamente la sube de rodillas, como he dicho, Roma es cuestión de Fé. Ojo, no confundir con unas escaleras que hay afuera de la iglesia en un lateral, que se ven desde la entrada principal a San Giovani, ésta escalera está dentro de la iglesia, es pequeña y de madera.

Como no, hay otro mercadillo en los alrededores y nos lo recorremos, al menos hay toldos que protegen del implacable sol romano y varias fuentes para refrescarse y echarse agua por la cabeza. Después volvemos al metro con dirección a la Piazza del Poppolo.

Nos bajamos en Metro Flaminio y enseguida entramos a la Piazza, para buscar abrigo a la sombra del Obelisco, traído por Augusto desde Heliópolis.

 

Tras refrescarnos con el agua de sus leones, vamos a por la comida, en la mejor y más barata pizzería que hemos visto en Roma, está en Via Flaminia 24, Pizza rústica pone en la entrada, y había leído de ella también en el foro; su variedad de pizzas y sus precios la hacen totalmente recomendable, tal es así que comimos allí unas porciones y aun nos llevamos varias por solo 7€!

En el interior de la misma, una señora mayor que estaba comprando porciones ( no me imagino en España a mi abuela comprando piza) nos dijo que era sin duda la mejor pizzería de Roma, ante la risa cómplice de la dependienta; adivinad qué? Otro mercadillo en los alrededores!, visita obligada y a eso de las 13:45 volvemos al metro y al hotel, esta vez la piscina era más que necesaria!

Las porciones de pizza.

Para no perder la costumbre, y ante la certeza de que aquella era nuestra última noche, con la consiguiente pena, nos volvimos al sitio que mas nos gustó y con mas ambiente, La Fontana di Trevi; nos empapamos nuevamente del ambientazo, callejeamos, helados, granizados, mas fotos..y con agria melancolía decidimos coger algo para cenar y, esta vez, ya con la sdefensas bajas, no pudimos resistirnos a la M amarilla y nos llevamos la cena al hotel, al que llegamos a eso de las 23.
El Tetris que hubo que hacer para empaquetar el puzzle, vestido, souvenirs, la cámara Reflex y demás cosas fue cosa aparte 

Último Día:

Como nuestro vuelo salía temprano nos tocó madrugar. El bus de Terravision, según miráis Termini de frente, sale de una calle a su izquierda; decir, cosa importante, que aunque lleves el papel de Terravision impreso, hay que canjearlo en una oficina que tienen donde los buses, por una cartulina de un determinado color donde pone el aeropuerto (Ciampino o Leonardo) y la hora, así cuando llega el bus y ante el barullo de gente gritan: Sólo cartulinas verdes, amarillas etc! Y así va entrando la gente con algo de organización, creo que está bien pensado para evitar avalanchas.
Una vez en el aeropuerto nos ponemos varias capas de ropa, Ryan Air ya sabéis, pero como el vuelo va con algo de retraso embarcamos sin que miren las maletas y 2 horas y poco después estamos en Santander, a la espera del bus que nos lleve a Asturias, morenos del sol romano y con la satisfacción de una escapada inolvidable