Día 4: Vaticano y pedida de mano

Plato fuerte, hoy toca El Vaticano, de donde ya llevaba las entradas para los museos sacadas desde aquí porque si no igual estábamos aun esperando en las interminables colas, el 80% japonés por cierto.

Nos bajamos en Ottaviano/San Pietro a eso de las 9am, hoy hemos madrugado algo más para evitar el gentío, aunque es inevitable. Mi novia se para de camino a los museos en varios puestos de ropa, quedándose con ideas para la vuelta; es inevitable, mujeres y mercadillos jejeje, los hombres saben de lo que hablo Secret

Tras rechazar a varios supuestos guías que se ofrecen para así saltarnos las colas, llegamos a la muralla Vaticana y ya un cartel nos indica a la derecha para los museos; hace mucho calor y llevamos la mochila con agua, los consabidos croissanes, y un pantalón largo por si no me dejan entrar ya que voy con pantalón corto y tirantes.

Las colas al sol son desmoralizantes hasta para el más viajado, menos mal que, como he dicho antes, llevamos ya los tickets impresos, así que nos saltamos a toda esa gente hasta la misma entrada donde tras 5’ apenas de cola, entramos por el detector de metales al interior. Mi novia entra con un vestido corto y una chaquetina para cubrirse los hombros, y yo en pantalón corto y camiseta con mangas que me pongo antes de entrar. Aquí he de decir, que gracias al infinito pozo de sabiduría y consejos que es el foro de los viajeros, ya sabía que no iba a volver a salir por aquí, sino por la puerta famosa de los grupos, a la derecha en la Capilla Sixtina, que da directamente a donde se sube a la cúpula de San Pedro y la entrada a la basílica, sin tener que volver a rodear la muralla; así que mi miedo era que me hiciesen dejar la mochila con la com¡da etc en la consigna, lo que me obligaría a volver por allí. Por suerte no hubo problema y pasamos al interior de los museos, eran las 9:30 o así, y , aunque mi entrada estaba fijada para las 10:30, ni lo miran, las escanearon y nos dieron los tickets con los que entramos, y ya nos paramos a comprar unos bolis que por allí no volvíamos..

Los museos son enormes, ya los recorrí a fondo la 1ª vez, así que esta vez básicamente queríamos ver las estancias de Rafael y su famosa Escuela de Atenas, y sobre todo, la Capilla Sixtina que nos apasiona a ambos y de la cual mi novia tiene puzles de 3000 piezas y otro de 1500 del Juicio Final, y que se conoce al dedillo; siempre que viajamos, como fan del os puzles que es, se compra alguno, y esta vez no iba a ser menos.

No sé dónde lo íbamos a meter, esperando que Ryan Air fuese benévolo con la Escuela de Atenas Muy feliz

Las estancias de Rafael y sus frescos son impresionantes, realmente una pasada, buen aperitivo a lo que supone entrar en la Capilla, sus frescos te maravillas por más que hayas estado ya. Pregunté antes de entrar si tenía que poner los pantalones largos pero me dijo el guarda que no era necesario , así que allí estábamos, bajo Dios insuflando vida a Adan con su dedo índice, en el famoso fresco, junto al Juicio Final, que no deja de maravillarte (Miguel Ángel se inspiró en la divina comedia de Dante y sus círculos del infierno); así pues, en aquel lugar, donde los vigilantes recordaban por megafonía que no se podían hacer fotos ni hablar, hinque la rodilla en tierra delante del Juicio Final (el mío jejej) y sacando el anillo le pedí matrimonio a mi chica, la cual aceptó llorando y emocionada..si llega a decir que no tras el ridículo que estaba haciendo allí delante de tanta gente…jaja; uno de los vigilantes que presencio la escena, levanto el pulgar sonriendo, cual Cesar de antaño, cuando le puse el anillo, y nos dio la enhorabuena “Auguri”; resultó que tuvo una novia española etc, muy majo, la gente nos miraba y sonreía y cuando nos disponíamos a irnos, el guardia de antes vino entre la gente a por nosotros y nos dijo que era una ocasión “única en la vitta” asi que nos hizo una foto delante del Juicio Final y de todo el mundo que contemplaba la escena extrañada y mas cuando puso salto el flash jejeje, de película, ciertamente un momento único en la vida y que recordaremos siempre. Heart

Finalmente, y tras volver a felicitarnos, nos fuimos, saliendo por la puerta de la derecha, de los grupos (gracias foro), con mi novia aun temblando y yo respirando aliviado jeje. La cúpula de Miguel Angel ya la conocíamos así que sin cola ninguna entramos en la Basílica, admirando nada más entrar y a la derecha, la famosa Piedad, también de Miguel Angel.

La Piedad.

Contemplamos también el Baldaquino de Bernini, majestuoso con sus 29m de altura y la cúpula en lo alto de sus 119m.

También nos encomendamos a San Pedro y su pie desgastado por los continuos besos de los devotos, en la estatua de bronce situada a la derecha del Altar.

He de decir que sin ser ninguno de los dos cristianos practicantes, al final te dejas imbuir por el sitio en el que etas, es inevitable. Seguimos admirando la basílica, las grutas ya las conocíamos, y decidimos salir rumbo a Castel Sant’Angelo, haciendo la típica foto en la Piazza de Bernini con sus 284 columnas, y su Obelisco traído por Calígula.

Avanzamos por la Via della Concilliazione, bajo un sol de justicia, visitando varias tiendas y bebiendo granizados de limón y fresa por el camino, hasta llegar al Castillo y su famoso puente. La entrada al Castillo es cara, asi que pasamos de entrar, estamos un poco por la zona y el puente, lleno de artistas, músicos, dibujantes etc, y nos volvemos al metro tranquilamente, previa prueba de varios vestidos, comprando uno, y una lasaña + pizza en una trattoria (10€ ambas).

Cansados, pero a la vez satisfechos y también algo emocionados, por que no decirlo, regresamos al hotel donde comemos en la piscina. Nuevamente volvemos por la tarde a echarnos a andar, esta vez nos bajaremos en Piazza Spagna, mas que nada para hacernos la foto en la escalinata, comernos un helado y poco más; Via Condotti y sus tiendas mega pijas y caras ya están cerrando y tampoco íbamos a despilfarrar nuestro dinero en ninguna de sus lujosas tiendas, nosotros somos de mercadillo jejeje.

La otra vez ya subimos la escalinata y visitamos la iglesia de la Trinidad de los Montes, que no vale gran cosa,a si que esta vez nos bastó con sentarnos en la escalera, asi como junto a la Fontana della Barcaccia (Fuente de la Barca), obra de Bernini padre y su famoso hijo Gianlorenzo.

La famosa escalinata

Tras un rato por esta zona volvemos al metro de nuevo, a Barberini, para volver a callejear por los alrededores de la Fontana di Trevi:

Capture17

donde mi novia me hace entrega de un collar de plata con una placa con nuestros nombres y la fecha en que nos conocimos, grabada; dice que lo lleva desde hace varios viajes para el momento en que me decidiera a dar el paso Amistad , parece ser que no la pille tan de sorpresa en la Capilla Guiño ; por supuesto los paquis que tienen un radar para estas cosas, vienen en manada a felicitarnos e intentar hacer la foto recuerdo de este momento etc, pasando de ellos se lo pido a otro turista.

Tras callejear y volver a disfrutar de la Fontana y sus caballos, uno en calma y otro enfurecido, como los estados de la mar, nos volvemos y esta vez sí que entramos en la pizzería de la oferta del dia anterior, donde cenamos muy bien y barato.

Comprar suvenirs es inevitable

A las 22:50 estamos en el metro, hemos apurado algo más, pero a las 23:30 cogemos de nuevo en Pietralata el 211 hacia el hotel sin problema.