Día 3: Más Roma > Panteón, Piazza Navona etc.

Tras reponer croissants nuevamente, cogemos la furgo a las 8:30 y nos bajamos de nuevo al metro, próxima parada: Coliseo de nuevo. Tras volver a hacer un par de fotos, Roma es para fotografiarla, avanzamos por la siempre calurosa Via dei Fori Imperiali, dirección Piazza Venecia, donde autocares y mas autocares circulan frente a la ya mencionada Tarta. Cogiendo a la izquierda por el Corso Vitorio Emmanuelle II nos dirigimos a otro punto de interés, del que guardaba gratos recuerdos, El Panteón de Agrippa. Girando a la derecha por la Via dei Cestari llegamos a la Piazza della Minerva, con el Elefantino diseñado por Bernini y su Obelisco de “apenas” 6 metros.

De ahí y en 2 pasos estamos admirando ya la famosa Piazza della Rotonda, con su obelisco y su fuente, donde de nuevo recargamos las botellas antes de entrar a admirar el Panteón. Lo 1º es levantar la cabeza, su famoso óculo de 9 metros en la bóveda, por donde entra la luz:

La cúpula misma es espectacular, aquí se puede sentar uno y descansar las piernas, sin olvidarse de visitar la Tumba de Rafael Sanzio:

También llaman la atención los agujeros practicados en el mármol del suelo, destinados a filtrar el agua que cae por el óculo cuando llueve, estos romanos pensaban en todo Muy feliz

 

Tras pasar un buen rato por esta zona nos vamos a otro sitio fabuloso de Roma, La Piazza Navona, apenas unos minutos más allá del Panteón, y admiramos las fuentes, sobre todo la de Los Cuatro Ríos (Nilo, Ganges, Danubio y Río de la plata, ya qué en 1651 sólo se conocían 4 continentes, África, Asia, Europa y América) de Bernini.

También visitamos la Iglesia de Santa Inés en Agonía, obra de su gran rival Borromini ( Se dice que la figura que representa al Nilo se cubre los ojos para no ver la iglesia de su rival, aunque realmente lo que indica es que en aquella época aun no se conocían las fuentes de dicho río). Hay que llevar siempre una camiseta con mangas o un par de pañuelos para poder entrar en las Iglesias con los hombros cubiertos, sino ya os los intentarán vender, que a la puerta de las iglesias hay muchos pañueleros de estos. Al salir hacemos una parada y nos comemos los croissants en uno de los bancos a la sombra, que están muy demandados.
Seguimos por la Via de la Cucagna, donde compramos réplicas del Coliseo, etc a 1€ la unidad, así como también Rosarios perfumados del Papa Francisco (todos tenemos abuelas que les hace ilusión), a 1€ también; en el Vaticano, los mismos a 3€ (la cueva de Ali Babá o el Vaticano?); irte de Roma sin comprar souvenirs lo veo difícil, por más que hayas volado con Ryan air como nosotros y tengas el espacio milimetrado; cruzamos el Corso Vit Emm II y nos dirigimos por la Via de Baullare a la Piazza Campo di Fiori y su mercado; estas calles también están llenas de ambiente, pizzerías, terrazas, etc, si no nos hubiésemos comido algo hace poco los cantos de sirena de los escaparates de las pizzerías nos hubiesen atraído irremediablemente, aunque eran algo caras para mi gusto.

Compramos varias cosas en el Mercado, bajo la atenta mirada del Monumento a Giordano Bruno, (el pobre fue quemado aquí en 1600 por hereje y hoy en día aún sigue tostándose al sol, al menos le han puesto con capucha Aplauso ) fruta y más suvenires, colgantes y una placa de mármol del Coliseo por la que pedían 15€ y que regateando nos dejan en 8€.

Continuamos un poco más hasta la Piazza Farnese, con su Palazzo de estilo renacentista, que ayudó a construir Miguel Ángel y finalmente Giacomo della Porta; la verdad que me decepciono un poco, aunque los amigos de las conjuras y el simbolismo etc, tan de moda de nuevo con la novela Inferno de Dan Brown, digan que el significado de su decoración geométrica siga siendo un misterio.

Deshacemos lo andado hasta el Corso Vittorio Emmanuelle, entre la Piazza Navona y el Campo di Fiori, y volvemos hasta el Coliseo dando un paseo y mirando las cartas de las Trattorias etc que nos encontramos, pensando ya en coger comida para tumbarnos al sol en la piscina del hotel. Finalmente nos hacemos con unas porciones de pizza (para variar, pero es que esta tan buena!), que sumadas a la fruta que compramos en el mercado, nos comemos a eso de las 14:30 en las tumbonas de la piscina.

A eso de las 19:30 volvemos de nuevo al metro y tras un cambio de línea en Termini nos bajamos en Barberini, para ir a la archifamosa y atestada Fontana di Trevi; salimos en la Piazza Barberini, donde está la Fontana del Tritone, obra de Bernini, pero estaba tapada por reformas, por lo que esta vez no la pudimos ver. Bajamos la calle y nos fijamos en una oferta en una pequeña pizzería, pizza a elegir + bebida por 6€; nos lo apuntamos para después, cruzamos la calle y nos ponemos a callejear, el gentío y la cantidad de tiendas de souvenirs, trattorias etc nos confirman que vamos bien encaminados; tras comprar más souvenirs, mecheros, pulseras etc, llegamos a la famosa Fontana; gente haciéndose fotos por doquier y los pesados pakistanís etc con sus cámaras queriéndote hacer la foto para cobrar luego, que pesaos; Pasad olímpicamente de ellos, siempre hay alguien a quien pedirle amablemente que te la haga, es un gesto universal y se entiende en cualquier idioma (recomiendo a los japoneses, maestros en las lides del enfoque y el encuadre jeje).

 

Hay varias calles que confluyen en la Fontana, asi que como no estés atento te desorientas enseguida.
Por supuesto que tiramos las monedas, de 10 céntimos sí, paso de hacer el panoli, para garantizarnos la vuelta a Roma (la última vez funcionó ). Salimos un poco del barullo, ojo con la cartera y el bolso, y callejeamos por puestos de bisutería etc, también vemos un McDonalds donde estamos tentados a entrar pero nos parece un insulto a la ciudad!. Entramos en una pequeña pizzería, no recuerdo el nombre porque hay cientos, y nos metemos unas pizzas y canelones para el cuerpo. Aquí si que esperamos casi 40’ a que nos sirvan; nos volvemos al metro subiendo a Barberini, a eso delas 22:45 y al hotel a descansar. Fiesta