Día 2: Callejeando Roma.

Tras levantarnos y hacer croissanes rellenos de queso y jamón york, y otros con nocilla en el buffete (los guardamos como tentenpie), nos vamos en el transporte gratuito del hotel al metro de Pietralata Sacamos el bono de 6 viajes y nos vamos a la 1ª parada: Coliseo: Majestuoso, que se puede decir?

Ahí sigue con el paso de los siglos; había colas para entrar pero no tanta como pensaba, como ya habíamos estado otro año, no hacemos cola, que el calor a las 9:30 ya era considerable. Decir que no llevamos sombrero ni gorra, echándonos agua de vez en cuando bastaba. Un poco más allá de la boca del metro dirección al Coliseo hay unas escaleras que suben, y es que arriba y a 5’ de allí está San Pietro in Vincoli y el Moisés. Subimos y en nada estamos admirando la famosa Terribilitá de Miguel Angel, así como las cadenas con las que se supone que San Pedro estuvo preso en la Carcel Mamertina. Toda Roma en sí es un acto de fé.

A la salida de San Pietro y a la izquierda hay una pizzería, trattoria, kebab etc donde cogemos comida para llevar. Bajamos por Vía Cavour dirección a la Via dei Foro Imperiali, la cual estaba en proyecto de hacerse peatonal, cosa que hoy en día creo que ya está, lo cual tiene que ser una `pasada dada la cantidad de gente que caminaba por las aceras. Llegamos a la “Tarta”, el monumento a Vittorio Emmanuelle, ciertamente un monstruo blanco, a lo Moby dick, menudo despilfarro; ya que estamos entramos y subimos, desde arriba hay unas vistas muy buenas de Roma y sus cúpulas.

A que monumento mirais? :-)))

Vistas

También nos acercamos a la Columna de Trajano y su foro, que están al lado; siempre me ha fascinado esta columna, como trabajaban la piedra, los relieves con las victorias sobre los Dacios (actual Rumanía) son espectaculares; nos sentamos en unos bancos al lado de la columna y a la sombra de los arboles vamos abriendo boca con los croissants preparados en el desayuno.

Según se vuelve hacia el Coliseo, y por una pequeña cuesta que sale a la derecha de la Via Imperiali, se llega en un momento a la propia Carcel Mamertina desde donde hay unas vistas muy buenas del foro, sin necesidad de pagar para entrar en él.

 

 

Volvemos al Coliseo y donde está la entrada del metro paramos a comprar fruta etc en los miles de puestos de pakistanís que hay por la Via Imperial, y recargamos agua en la fuente que hay allí, gracias a Díos Roma está plagada de fuentes. Entramos en el metro y a las 13:25 estamos en el hotel de nuevo, tras coger el bus urbano 211 a las 13:10 en Pietralata. Como he dicho antes, ambos conocíamos ya Roma, por lo que no queríamos estar pateando todo el día como las anteriores veces. A las 14h estamos en la piscina del hotel dando buena cuenta del Kebab y las porciones de pizzas que traíamos.

Pasamos la tarde ahí tostándonos y a eso de las 19:30 volvemos al metro, previa furgo del hotel que en 5’ te deja en la parada ( Si hay gente y no entras, quejaos en recepción y Enzo el conductor volverá a por vosotros, aunque refunfuñe jeje).

Sigue haciendo calor pero no ese solazo de las 14 de la tarde, y nos vamos a cenar al Trastevere. Nos bajamos en la parada de Circo Massimo:

Nada más salir hay que cruzar la calle y vemos lo que fue el Circo, con las ruinas de la Domus aurea al fondo; caminamos dejando la explanada del Circo a nuestra derecha, a lo largo de la Via del Circo Massimo, todo en línea recta, unos 15’ hasta llegar hasta otro punto de interés: Stª María in Cosmedin y la famosa y televisiva alcanterilla: La Bocca de la Verittá.

A esas horas está cerrado pero se pueden hacer fotos fácilmente a través del enrejado, aunque no metiendo la mano, que es lo típico, y que ya hice en mi visita de 2001, donde era algo gratuito y no había colas (he leído que ahora hay multitudes y cobran 5€ por 1 foto!, lamentable)

Esa plaza es muy bonita, aparte del campanario de Stª Mª en sí, también está el Templo de las Vestales enfrente, redondo y con sus columnas, muy chulo.

Cruzamos por el Ponte Palatino, viendo las ruinas del Ponte Rotto, destruido por la riada de 1598, y nos sumergimos de lleno en el Trastevere, una explosión de vida, lleno de turistas, puestos, restaurantes con sus relaciones públicas ofreciéndote la mejor cocina romana etc.; callejeamos un poco por la Via della Lugaretta y el Viale di Trastevere y tras mirar precios en varios sitios, nos topamos de bruces con el famoso y recomendado Carlo Menta; tiene bien merecida la fama, estaba lleno en la terraza y el piso de arriba pero en el comedor de abajo apenas hay gente y tiene aire acondicionado, lo cual se agradece.

Cenamos pizza y los Ñoquis Carlo Menta, la especialidad de la casa, más el pan y una botella de agua = 17€ los dos.

 

Los famosos ñoquis

Ven con papá!

Los camareros se partían con mi Bocca de la Verittá Sonriente

No me pareció nada caro y te sirven casi al momento, no esperas media hora entre plato y plato como en otros sitios. Así que gracias una vez más a la gente del foro por sus recomendaciones.
Lo malo de tener el Hotel en las afueras es que dependes del metro o de los buses búhos, que la verdad no tenía muy controlados, así que deshacemos lo andado observando desde el puente esta vez la cantidad de restaurantes que hay a ambas orillas del Tiber y lo caudaloso del mismo, testigo mismo de la historia de Roma y que ha albergado en su fondo a muchos de sus habitantes a lo largo de los siglos. A eso de las 22:40 de nuevo en la parada de Circo Massimo, desde donde llegamos a Pietralata a tiempo para coger el bus 211 de las 23:10, con lo que a las 23:25 estamos en el hotel, cansadetes, algo inevitable en Roma.