FIN DE AÑO EN PARÍS. 2012

En esta ocasión, por motivos de trabajo, no hemos podido reservar nuestra escapada navideña con tiempo y a última hora, con un mes de antelación, a mí se me ocurre que podríamos pasar fin de año en París.  Mi por aquel entonces novio cree que estoy loca y que va a ser carísimo, pero cual fue nuestra sorpresa al encontrar una oferta con Atrápalo  de cuatro días y tres noches con vuelo más hotel  por 460,18 euros.

DÍA 29: Volamos desde Asturias a Madrid con Ryanair por 37,20 euros los dos. En Madrid cogemos otro vuelo  con la misma compañía a París. Legamos allí sobre las cinco de la tarde; el hotel en esta ocasión está bastante apartado del centro, así que cogemos un autobús que nos lleva al centro de la ciudad y desde allí nos vamos en metro a la Avenida de los Campos Eliseos.  Vamos caminando hasta el Arco del Triunfo, pero comienza a llover bastante y hace mucho frío así que nos refugiamos en el McDonald (ya conocido por nosotros de nuestro anterior viaje) y cenamos unas hamburguesas para luego irnos al hotel.

Como ya os he dicho, en esta ocasión el hotel, de nombre Sobereign estaba alejado, a las afueras, cerca del río Sena (en la actualidad ya no existe, ahora es un Ibis Estyles), se encuentra a unos veinte minutos en metro y otros quince más caminando.

Nos guiamos por mapas descargados en el móvil y al llegar a una oscura curva sin luz nos marca nuestro destino, subimos un poco, pero no vemos nada, comenzamos a callejear y al cabo de un rato empezamos a agobiarnos seriamente, son las diez de la noche y estamos en una zona apartada que no conocemos, intentamos calmarnos, preguntamos a un chico y no sabía dónde quedaba, como no teníamos internet no podíamos hacer llamadas, así que él muy amablemente nos llamó a un taxi, pero cual fue nuestra incredulidad al ver que el taxista tampoco sabía dónde quedaba , en su Gps tampoco le aparecía, así que tuvo que llamar a la recepción para que le indicasen como llegar. Finalmente, después de casi dos horas dando vueltas desde que salimos del metro, conseguimos llegar, el hotel estaba escondido detrás de aquella curva poco iluminada y habíamos estado justo al lado.