Día 4: SAINT-EMILION Y BAYONA

Un nuevo día, y tras recoger todo, despedirnos de nuestros anfitriones etc, nos fuimos a eso de las 10:30 dirección Saint-Emilion, donde llegamos unas 3 horas y pico después, consiguiendo aparcar de casualidad justo a la entrada del pueblo, y gracias nuevamente a Google Maps.

Comimos en una de las primeras cafeterías que hay al empezar al subir por el suelo empedrado, que con el carro gemelar era toda una aventura, unos sándwichs gratinados que no estaban nada mal, con un vino caliente y un crepe de Nutella de postre.

Llegamos hasta la Iglesia Monolítica, que nos hubiera gustado visitar por adentro pero que descartamos yendo con los niños, quizás en otra ocasión.

También vimos La Torre del Rey

Tras visitar otro mercadillo que había en el pueblo y dar una vuelta por el mismo, nos fuimos sobre las 16 horas.

Un pueblo medieval con mucho encanto

Papá Noel por Saint-Emilion Riendo

Llegamos a Bayona ya de noche, dando de comer a los peques en la parte de atrás del coche sobre la marcha, y lloviendo a todo llover; la recepción por parte del Host del piso de AirB&B fue exquisita, así que tras dejar las cosas etc nos fuimos al Mercado de Navidad que estaba entre la Place de la Liberté y el Pont Mayou, a eso de las 19:30

Seguía lloviendo sin parar, por más que pusimos plásticos en el carro gemelar, era una galerna de tomo y lomo así que dimos una vuelta rápida, nos acercamos a la catedral, que ya habíamos visitado en un anterior viaje, y, tras comprar en un caro supermercado, nos volvimos medio empapados al piso. Dentro de lo malo tuvimos suerte con el tiempo hasta Bayona, por lo que nos dimos por contentos.

Al día siguiente nos volvimos tranquilamente a Asturias, adonde llegamos 4 horas y pico después, habiendo pasado unos días de lo más agradables por tierras francesas.

Hasta otra ocasión Francia Aplauso