Día 3: NANTES y después….ejem

   A la mañana siguiente, habiendo mirado un parquin cercano a la Plaza del Comercio, donde empezaban los Mercadillos de Navidad, nos fuimos a explorar Nantes, pudiendo aparcar antes ya que salía un coche, en la misma calle junto al Parking Gloriette, (Allee de I’lle Gloriette), y atravesando un mercadillo de artesanía antes del de Navidad; ¡muy buen ambiente, sol mañanero, nos estaba encantando Nantes! Aplauso

Así pues hicimos una ruta paseando tranquilamente y dejando un poco de lado los mercadillos navideños de Plaza del Comercio y Plaza Royale, ya que lo suyo es verlos de noche iluminados.

Una cosa que echamos en falta fue el tema del hilo musical, estamos acostumbrados a que pongan villancicos o música navideña, como en los de Berlin por ejemplo, pero aquí era música pop, rock, U2 etc, que no pegaba mucho la verdad. Fuimos viendo la cercana Basílica de San Nicolás con sus vidrieras:

callejeando, mirando sitios donde poder comer luego, pasando también por la Iglesia de la Santa Cruz y su Mercadillo de Artesanía, hasta ir a parar al monumental Château des Ducs de Bretagne, el Castillo de los Duques de Bretaña, que es impresionante y se puede entrar por el portón principal a su amplio patio interior, incluso subir por las murallas, gratis.

Después continuamos hasta la magnífica Catedral de San Pedro y San Pablo, con el correspondiente árbol de Navidad enfrente. Merece la pena entrar y admirar también sus vidrieras, así como el mausoleo con las tumbas de los Duques de Bretaña:

Seguimos, con un frío del 15, hasta la adyacente Puerta Saint-Pierre en la Plaza Maréchai-Foch,

para volver mirando tiendas de galletas, recuerdos etc e ir a comer a un sitio que vio mi mujer con estudiantes sentados afuera, el Forty Four (Rue des Petites Écuries, donde haya estudiantes se come barato al menos Muy feliz ) en donde dimos de comer a los niños en una terraza bien abrigados, degustando nosotros unos tacos muy ricos, con patatas fritas para una boda.

Volviendo a atravesar los Mercadillos Navideños y las concurridas calles del centro de Nantes, mercadillo de vinilos incluido:

Descubriendo que los franceses nos llevan años de ventaja….:

con mucha presencia policial y bolardos impidiendo el paso de coches etc a las calles del centro, nos dejamos caer por el Centro Comercial tan chulo que es el Passage Pommeraye, con sus múltiples adornos navideños y sus estatuas, muy barroco todo.

Volvimos al “piso” a descansar un poco (descartamos visitar la Isla de las Máquinas porque no nos convenció, menos aún en estas fechas que el elefante no realiza paseos con gente encima), y esperar a que fuera atardeciendo para volver a los Mercado de Navidad, propiamente dichos, volviendo a aparcar en la misma calle a eso de las 17:30, previo paso por un cercano Lidl para coger víveres para la noche; ahora si que pudimos disfrutar de las luces navideñas, el Vin Chaud (vino caliente) y las numerosas casetas de la decorada Plaza del Comercio y la hermosa Plaza Royale, con su fuente en medio y su tiovivo iluminado, a pesar de un pequeño chaparrón que amagó con aguarnos la noche, pero que por suerte fue pasajero.

Un par de horas después, tras haber visitado cada puesto navideño, paseado nuevamente por el iluminado centro de Nantes.

El “Nantes” y el después del tiovivo Riendo

decidimos volvernos, con los niños todo va a otro ritmo y a veces es la excusa que se pone uno mismo cuando empieza a estar cansado Riendo

Bañar a los peques, darles la cena y acostarles, para luego empezar a recoger todo de nuevo, ya que al día siguiente nos volvíamos, poco a poco, hacia Bayona.