Día 2: MAÑANA EN BURDEOS Y ….HOLA NANTES!

Los peques estaban algo revolucionados del viaje y dieron guerra por la noche, despertando a eso de las 4 am y no volviéndose a dormir hasta las 8, lo cual hizo que saliésemos del piso muy tarde, a eso del mediodía, pasando por la conocida puerta de la gran campana, la Grosse Cloche:

Habiendo empaquetado todo en el coche fuimos a aparcar al mismo parquin de ayer, hasta que vimos que estaba “Sature”, sin entender casi nada de francés entendimos que estaba lleno, y al ir al de Tourny pillamos un atasco considerable, por suerte conseguimos aparcar en el cercano parquin de Clemenceau, que también tenía ascensor y era bastante céntrico.

Hoy tocaba hacer algo de shopping por la calle Sainte-Catherine, hacia bastante frio asi que se agradecía entrar en las tiendas.

Después comimos en un McDonald’s de la misma calle (lo sé, venir a Francia a comer a un Mcdonalds tiene delito), básicamente porque había sitio dentro y con la silla gemelar era de agradecer poder sentarse protegidos del frío con los peques. Bajando por una calle perpendicular, la Saint-Remi, fuimos a dar a la elegante Plaza de la Bolsa con el Miroir d’eau, el espejo de agua, que en estas fechas y con algo de viento reflejaba más bien poco pero bueno, las vistas del Garona, el puente de piedra etc bien merecen la pena el paseo.

Como estábamos algo cansados decidimos volver a Clemenceau y emprender viaje hacia el siguiente destino, Nantes, que estaba a más de 3 horas por las estupendas (y en obras) autopistas francesas; nos cayó una buena tromba de agua durante el viaje, pero al final llegamos, con cara de asombro al ver los 29,20 € del peaje de entrada en Nantes Chocado ….porque es la ciudad natal de Julio Verne que si no me vuelvo Riendo

Aquí teníamos otro AirB&B, que básicamente resulto ser un céntrico contenedor de obra reformado como vivienda sobre un garaje Muy feliz , la verdad que cumplía su función perfectamente, las cosas como son, pasado el shock inicial. Como seguía lloviendo y ya había oscurecido, decidimos descansar, sobre todo por los niños, y quedarnos en el piso/contenedor.