Londres a nuestro aire: 23 al 26 enero 2011.

Día 3: Museo Británico, Torre de Londres, Catedral, ¡El Fantasma de la Ópera!

Desayunados nos dirigimos a sacar la Travelcard, un día más, al ir sólo 3 días nos salía más rentable que sacar la semanal, y la verdad que nunca tuvimos una misera cola en la estación de Victoria para sacarla, lo cual se agradece.

Nos dirigimos, via metro, a otro sitio que me atraía poderosamente, el Museo Británico, y sobretodo, como aficionadillo a las culturas clásicas, la Piedra Rosetta! Nada más salir del metro Freddie Mercury (musical de Queen en un teatro) nos dio los buenos días y proseguimos rumbo al Museo.

La colección Egipcia en particular es estupenda, a uno le parece estar recorriendo Tebas hace miles de años, sin desmerecer las otras secciones del museo, desde luego; La Piedra Rosetta en su sitio, grave e inamovible sin darse la importancia que ha tenido para el conocimiento de la escritura jeroglífica.

Traduzco: “En un lugar de La Mancha…” Riendo 

Cariátide (Los ingleses se llevaron todo de todas partes!)

El emblema Maquizcohuatl, la serpiente de dos cabezas.

Venus de Levy.

Mo-ai nada más que ver Riendo

Tras casi dos horas de visitar el Museo, comprar regalos, como un puzzle de la Piedra (12 libras) o un Sarcófago con lápices de colores en el interior para mis sobrinos (había unas con momias de chocolate dentro muy chulas pero no me arriesgué a que me las quitaran en el aeropuerto..) nos fuimos a ver La Torre de Londres y El Puente de la Torre (espectacular).

Como ya habíamos tenido demasiada suerte con el tiempo, nos empezó a llover a la salida del metro en Tower Hill, aunque debilmente gracias a dios; nada más salir y en dirección a la Torre de Londres pasamos por el monumento que recuerda a los desaparecidos en el mar, con muchísimos nombres escritos en un muro y en una especie de templete. La fortaleza es una pasada, todo muy bien cuidado y con arqueros de metal en las almenas recordando como debió ser en su época.

También vimos varios Befeeters en la puerta, pero como estábamos cansadetes y ese ambiente grisáceo que nos acompañó en Londres te deja ploff, pasamos de entrar, y eso que teníamos los 2×1!; nos fuimos a orillas del Támesis a ver el City Hall, el HMS Belfast (El Barco museo)

y, sobretodo, el majestuoso Tower Bridge; allí coincidimos con otro grupo de españoles y nos hicimos mutuas fotos.

City Hall

Visita de rigor a las tiendas de souvenirs, compra de dos “minis” con la bandera inglesa y a comer, que ya eran las 14:30; ¿que mejor que las clásicas Fish&Chips? mi novia pidió 2 raciones, alegremente, y eran a 6,50 cada una!, eso le pasa por ir de marquesa y no preguntar el archiconocido:”How much is it?, lo cierto es que eran unas raciones curiosas y costaba acabarlas.

Anda, esa torre yo la he visto en algun lado, hadme una foto cariño que seguro que es conocida:

Efectivamente, la Torre Swiss Re de Norman Foster, también conocida como “El Pepinillo

Así que vista la zona, volvimos al metro hacia Liverpool Street y allí cambiamos a la linea Central, la naranja, y en 2 paradas estábamos en San Paul´s para ver la catedral.
Poco que decir aquí, vimos la cúpula y todo por afuera, entramos por las famosas puertas giratorias donde se puede leer el:“Esta no es ninguna otra que la casa de Dios, esta es la puerta del Cielo”; una vez dentro y con el 2×1, echamos un somero vistazo y como no nos convenció, no hubo feeling, nos piramos de allí y dejamos descansar a Nelson y compañía (allí está enterrado).

Mira que ibamos tranquilos y sin prisas, pero aun así es imposible no cansarse y volvimos al hotel a merendar algo y recordar a la patria con la clásica siesta Riendo A las 18:30, de vuelta al metro a Picadilly Circus y el Teatro Her Majestyc´s de Haymarket, nos esperaba el colofón a ésta miniescapada londinense: “El Fantasma de la Ópera”

LONDON

Llegamos detrás de un grupo de escolares japonesas, que raro.., y muy amablemente nos indicaron los asientos, en primera fila que para algo había gastado aquí lo que ahorré en el hotel Muy feliz (67,5 libras por cabeza, bien gastadas)

El sitio, acostumbrado a las modernas salas de cine, escaso, no le metía las rodillas al que tocaba el trombón de casualidad jejeje (1,98 cm); la orquesta estaba debajo en una especia de foso, y la verdad que tocaban de lujo (por más que busqué no ví el cassette así que debían de tocar ellos de verdad Muy feliz ); luego, luces fuera y comenzó aquello; creo que tuve que recordarme a mi mismo que cerrara mi asombrada boca para no delatar mi origen pueblerino (aquí me identifiqué con Paco martinez Soria en “La Ciudad no es para mí”…).

Acostumbrado a ver OT en la tele (alguna edición), la calidad de aquellos cantantes me dejó alucinando, la música tremenda, así como comprobar que virguerías podían hacerse en un escenario cambiando decorados (el paseo en la barca con los candelabros, la lampara que se descuelga del techo…), en resumen, 2 horas y medía, con descanso a la mitad, que me pasaron volando y que disfruté de lo lindo (para los que no controlen inglés, está el libreto entero traducido en internet Sonriente )

LONDON2

Todo lo que diga es poco, al final, pedazo ovación con el teatro puesto en pie, salimos encantados y de vuelta a la estación de Victoria donde compramos la cena y volvimos a la Batcueva a dejar todo recogido que al día siguiente a las 7am cogíamos el Terravisión (lo único bueno del hotel, estaba a 5 minutos de donde salían, Bullied Way; decir a este respecto que en una hora y diez minutos estábamos en Stansted, el vuelo salia a las 10:50, con lo que todo lo que había leído del tráfico etc, en nuestro caso nada de nada); llegamos con tiempo de sobra para desayunar y comprar más regalos, unas cajas de galletas con forma de policía británico que me parecieron un detallazo para contentar a las madres Riendo

Caja galletas con mini Big ben al lado de mi Lincoln de Washington Muy feliz

En resumen, una escapada a Londres que no nos defraudó, y aunque nos quedaran muchas cosas por ver, si que pudimos disfrutar de lo más carcterístico y empaparnos de ésta ciudad tan cosmopolita; decir que de las 490 libras que llevé cambiadas, unos 600 euros, volvi con más de 200, y eso porque mi novia se gasto 55 en las rebajas de Swarovski, al lado de Harrods Riendo

See you soon!

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